HOMICIDIOS. ACCIDENTES DE TRANSITO: DOLO EVENTUAL Y LA CULPA CONSCIENTE SUS DIFERENCIAS

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DR. MARCELO ANGEL BIONDI
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Una de las problemáticas graves en nuestro país son las muertes a raíz de accidentes de tránsito, por un lado el clamor social y el reclamo por parte de los familiares de las víctimas de que la justicia califique el hecho como homicidio doloso y por el otro la dificultad probatoria conforme nuestro derecho para arribar a la figura penal dolosa y no la culposa, siempre en el marco de un juicio justo que muchas veces no acontece en nuestro sistema.

La Ley 27347 estableció que el Código Penal prevea en sus artículos 84 y 84 bis lo siguiente:

Artículo 84: Será reprimido con prisión de uno (1) a cinco (5) años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco (5) a diez (10) años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo causare a otro la muerte.

El mínimo de la pena se elevará a dos (2) años si fueren más de una las víctimas fatales.

Artículo 84 bis: Será reprimido con prisión de dos (2) a cinco (5) años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco (5) a diez (10) años el que por la conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria de un vehículo con motor causare a otro la muerte. La pena será de prisión de tres (3) a seis (6) años, si se diera alguna de las circunstancias previstas en el párrafo anterior y el conductor se diere a la fuga o no intentase socorrer a la víctima siempre y cuando no incurriere en la conducta prevista en el artículo 106, o estuviese bajo los efectos de estupefacientes o con un nivel de alcoholemia igual o superior a quinientos (500) miligramos por litro de sangre en el caso de conductores de transporte público o un (1) gramo por litro de sangre en los demás casos, o estuviese conduciendo en exceso de velocidad de más de treinta (30) kilómetros por encima de la máxima permitida en el lugar del hecho, o si condujese estando inhabilitado para hacerlo por autoridad competente, o violare la señalización del semáforo o las señales de tránsito que indican el sentido de circulación vehicular o cuando se dieren las circunstancias previstas en el artículo 193 bis, o con culpa temeraria, o cuando fueren más de una las víctimas fatales.

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No voy analizar aquí la última modificación que tiene varios puntos críticos desde el punto de vista técnico.

El Dolo Eventual es una creación doctrinaria, que contiene un elemento intelectual (aspecto cognoscitivo del dolo) que consiste en conocer los elementos objetivos del tipo penal. Este conocimiento debe tenerlo el sujeto en el momento en que actúa, tiene que ser actual y efectivo, real y no potencial. Es decir que debe existir contemporáneamente con el desarrollo de la acción típica. El elemento volitivo, en este caso se refiere a la indiferencia en la realización del tipo objetivo.

Traducimos: En el dolo eventual se realiza la acción sabiendo que el resultado muy posiblemente se produzca, pero que no es una consecuencia necesaria de su acción, sino sólo una consecuencia posible, siendo indiferente para el autor el resultado, es por ello, que no destina esfuerzos para evitar el hecho, permitiendo que el mismo se produzca, aun sin buscarlo directamente, sólo habiéndoselo planteado.

Podríamos afirmar que en el proceso debe existir prueba que permita afirmar que el imputado se representó la posibilidad cierta de una tragedia y le fue indiferente el resultado suponiendo que para él era más importante ir a excesiva velocidad, -de por cierto difícil porque habría que ingresar en la psiquis del encartado al momento del hecho, no siendo suficiente la pericia posterior y pudiendo a su vez no prestar su consentimiento para efectuarla si considera que la misma puede ser direccionada o jugarle en contra-.

Según reconocida doctrina la Culpa Consciente es cuando objetivamente existe dominabilidad y el agente cree fundamentalmente que evitará la producción del resultado, solo hay negligencia temeraria en la forma de culpa consciente.

A diferencia del dolo eventual en la culpa consciente o con representación, el autor se proyecta la posibilidad de que el hecho ocurra, pero confía en que el mismo no ocurrirá –por sus habilidades-, no acepta el resultado, ya que logrará sortear los obstáculos que se le presentan, por ello, lo que se pena es la vulneración al deber de cuidado, el actuar en forma imprudente (con ausencia de prudencia, que es la que lleva al sujeto a discernir entre lo bueno y lo malo para actuar de acuerdo a ello), negligente (con descuido, desidia, abandono, pereza, apatía, sin extremar las precauciones correspondientes en su accionar), con impericia (con ausencia de pericia, falta de sabiduría, habilidad, práctica, experiencia en su arte o profesión), o inobservando los reglamentos o deberes que tenía a su cargo. –Así se resolvió el célebre y lamentable caso Cabello-.

Traducimos hay culpa consciente, cuando se actúa con conciencia del riesgo al cual se somete al bien jurídico protegido, aunque con la confianza de que no se lo vulnerará, toda vez que no se producirá el tipo objetivo.

La delimitación entre ambas categorías, resulta sumamente difícil de probar, parten de una estructura común que dificulta su comprobación en la práctica: en los dos hay representación del resultado por parte del agente, y en ninguno se desea que el mismo sobrevenga, sólo que en el dolo eventual, es indiferente este resultado.

Como abogado penalista intervine en varios casos como defensor o representante del Damnificado, puedo destacar algunos con repercusión pública fui abogado defensor de J. Caribaux uno de los primeros casos que fue condenado por Homicidio Simple con dolo eventual a la pena de 8 años de prisión por el Tribunal Oral Criminal Nro. 10 de Lomas de Zamora y luego el Tribunal de Casación hizo lugar a mi recurso y lo recalifico como Homicidio Culposo al hecho.

Como representante del Damnificado durante 2018 representare a los familiares de Beatriz Zampella y Luciano Alt quienes resultaron fallecidos en San Martin, a raíz de ser atropellados por patrulleros policiales.

Próximamente les contare como abogado de los familiares de Melina Romero como llevamos adelante el juicio por jurados del que resulto la culpabilidad de Joel Fernández por el homicidio, con total vergonzosa ausencia del Estado –sin Fiscal-.