“CAMBIEMOS LLEGA AL PODER Y SE CONSOLIDA EN EL GOBIERNO”

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ESCENARIO POST ELECCIONES LEGISLATIVAS
Lic. Esteban Bicarelli, Director Blapp Asuntos Públicos y Parlamentarios y la colaboración de Pablo Rodriguez

Terminó el ciclo electoral 2017 y con él la incertidumbre política. Es la hora del análisis y la evaluación del proceso electoral, de la performance de los distintos actores políticos (personas y agrupaciones) y de la proyección de los escenarios que se abren en el corto, mediano y largo plazo.

En primer lugar corresponde destacar que hemos pasado por otra elección legislativa, la número 22 consecutiva y periódica, lo que constituye un récord histórico de continuidad democrática y de las instituciones. Considerando nuestra historia es un motivo de celebración, que la mayor parte de los actores, incluyendo a la ciudadanía, parece no valorizar al ver como natural algo que claramente no lo es.

Referido al proceso electoral es necesario observar que en una Argentina continente, más larga en kilómetros que la distancia entre Lisboa y Moscú el día de la elección casi 100.000 mesas se abrieron a la misma hora, que el proceso se desarrolló sin mayores inconvenientes y la ciudadanía se expresó libremente eligiendo a quien quiso.

También hay que destacar que, al ser una elección con menor cantidad de listas en disputa y en donde hubo menos categorías de cargo para elegir que en la presidencial de 2015, el tiempo de carga de los resultados en el escrutinio provisorio fue el adecuado y todos pudimos irnos a acostar en la noche del domingo con porcentajes de votos escrutados altos en todas las provincias, lo que claramente aportó tranquilidad a la sociedad.

Por otra parte y no es un dato menor, otra vez en la Argentina nadie cuestionó la legitimidad de los resultados, lo que le otorga a los electos un reconocimiento importante.

Desde que se crearon las primarias pasamos por cuatro procesos electorales (2011, 2013, 2015 y 2017) cada uno compuesto por dos elecciones. Considerando que las elecciones legislativas en realidad no tienen a la nación como un distrito único sino que cada provincia es un distrito en sí misma, en cada ciclo hay 48 elecciones (una PASO y la otra, la General, por provincia y año).

Si vemos el ciclo electoral (2011, 2013, 2015 y 2017) hubo entonces cuatro ciclo compuesto por dos elecciones cada uno en cada provincia, lo que da un total de 96 ciclos electorales.

Hasta el inicio del proceso electoral 2017 en seis de las 72 elecciones hasta entonces quien había salido segunda en la primaria ganaba la elección general: en 2011 no pasó en ninguna provincia, en 2013 en 4 y en 2015 en 2. En dos de ellas quien perdió las generales luego de ganar las PASO fue el FPV en Jujuy 2013, frente al Frente Jujeño y La Rioja 2015 sobre Cambiemos. En 2013 en la CABA en la general vencía Unión PRO que había salido detrás de UNEN en la primaria y en La Rioja y San Juan el FPV que en las PASO había salido detrás de la Fuerza Cívica Riojana y de Compromiso Federal respectivamente. En 2015 Cambiemos pasó del segundo puesto a la victoria en Córdoba sobre UPC y en La Rioja respecto al FPV.

En su mayoría los resultados de las primarias se confirman en la general, habiendo mayores cambios en años de renovación parcial.

Hubo, en este ciclo electoral, la mayor cantidad de provincias en donde el resultado electoral cambió de las PASO a la General que en toda la historia reciente, de las hubo siete produjo la mayor can y eso es lo que se confirmó en estas elecciones, en donde en siete provincias quien ganó la PASO no hizo lo propio en la general:
En cuatro provincias Cambiemos, gana en la elección general cuando no lo había hecho en la primaria: Chaco (donde consigue 42.000 votos más y el peronismo 13.000 menos), Salta (saca 55.000 votos más y el peronismo de Urtubey 84.000 menos), La Rioja (en donde saca 26.000 más mientras el peronismo 5.000) y Santa Fe (240.000 más y el peronismo 10.000 menos).

En las otras tres quien gana la general es una vertiente del peronismo que había perdido en la primaria: en Chubut gana la lista del gobernador Mario Das Neves que en las PASO salía segunda a 18.000 votos de la lista ganadora (FPV) que ahora sale tercera, en La Pampa el Partido Justicialista conducido por el gobernador Carlos Verna consiguió 20.000 votos más mientras Cambiemos 3.000 menos y en San Luis en donde los hermanos Rodríguez Saá logran una remontada increíble consiguiendo 50.000 votos más en la general mientras Cambiemos perdió 34.000.

Si se suman los votos obtenidos por Cambiemos en cada provincia (incluyendo en esta sumatoria los votos de Evolución, la fuerza de Martín Lousteau en la CABA ya que su segunda diputada electa integra el interbloque Cambiemos en la cámara baja) el gobierno obtuvo el apoyo de más de 10 millones de argentinos, 1.400.000 más que los que sacó Macri en la primera vuelta y 2.600.000 menos que los que sacó en la segunda vuelta. Implica el 42.73% del voto positivo, resultando uno de los gobiernos con mayor apoyo en elecciones de término medio desde la vuelta de la democracia.

Es un resultado que resalta aún más cuando se observa que la oposición o mejor dicho, las oposiciones, aparecen fragmentadas y en consecuencia quedan muy lejos del oficialismo.

Los votos opositores se pueden agrupar en peronistas no kirchneristas, kirchneristas, massistas y de izquierda. Así el kirchnerismo aglutinado detrás de las distintas listas de Unidad Ciudadana obtuvo en todo el país alrededor de 4.800.000 votos, exactamente los mismos que sacó el resto peronismo (que incluye kirchneristas donde hubo listas de unidad), por lo tanto la sumatoria de los votos peronistas llegó a 9.600.00, casi medio millón menos que los votos a Cambiemos (300.000 por encima de lo que sacaba en la primera vuelta Scioli en 2015).

El massismo, que se diluyó en estas elecciones, pasó de 5.400.000 votos en 2015 a 1.400.000 ahora, perdiendo 4 millones de votos en dos años, quedando seriamente comprometido el futuro político de su máximo referente Sergio Massa.

Por su parte la izquierda duplica los votos a nivel nacional que obtuvo en 2015, llegando a casi el 5% en todo el país.

En la provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas, tal como se observa en el gráfico a continuación, se ve claramente como los votos que pierde Sergio Massa desde el 2013 son idénticos a los que gana Cambiemos desde entonces (recordándose que en 2013 el PRO no compite en la provincia y forma parte de las listas del massismo).

Cuadro 01

Elaboración propia sobre datos publicados por la Dirección Nacional Electoral

Voto absoluto a las principales fuerzas políticas en la Provincia de Buenos Aires 2013-2017 a diputados nacionales

Elaboración propia sobre datos publicados por la Dirección Nacional Electoral

En este sentido, caben una serie de reflexiones sobre la elección en Buenos Aires que repercuten en lo nacional:

La victoria de Cambiemos sobre Unidad Ciudadana fue la victoria de Macri-Vidal sobre Cristina Kirchner. Se produjo la polarización y fue exitosa para el gobierno ya que la elección más que un referéndum sobre el gobierno lo fue sobre la ex presidenta y en ese sentido el 37% que obtuvo no es despreciable, aunque no haber ganado la condiciona de cara al futuro.

¿Sergio Massa, perdió todos los votos que podía perder?, ¿se le fueron todos los votos que se le tenían que ir? Si se le fueron directamente a Cambiemos, ¿los que quedaron si se fueran se irían a Cambiemos o son los votos más peronistas los que se mantuvieron fieles al tigrense?
El hecho de que Florencio Randazzo haya prácticamente mantenido sus votos en la elección general aunque no le haya reportado los escaños que imaginaba, ¿lo deja en condiciones de sentarse a discutir el peronismo que se viene o lo saca de juego?

La izquierda logra incorporar dos diputados nacionales y aumenta sus votos, no lo suficiente para ser una alternativa de poder, pero sí para ser considerada parte del sistema político.

Al observar los mapas que se presentan a continuación se toma dimensión del avance de la ola amarilla que cubrió el país. Cambiemos ganó a diputados nacionales en 13 provincias, incluyendo todas las que gobierna, de los Partidos Provinciales sólo ganaron los del Frente Renovador de la Concordia (MISIONES) y el Frente Cívico por Santiago (Santiago del Estero), mientras el peronismo (en sus distintas versiones) gana en 9 provincias, observándose que en Tierra del Fuego la gobernadora Rosana Bertone pierde frente al Kirchnerismo.

GOBIERNOS PROVINCIALES ACTUAL
Mapa 01

ESPACIO GANADOR A DIPUTADO
Mapa 02

Siendo una elección legislativa ver la composición de las cámaras es lo conveniente y así, lo primero es observar lo que arriesgan y lo que ponían en juego cada espacio político, más allá de sus bloques de referencia.

Cuadro 02

Como toda clasificación es arbitraria y hay actores que algunos identifican en un espacio que podrían estar en otros, lo que es común en el espacio peronista, pero da una idea de lo que cada espacio ganó y perdió en la cámara de Diputados. Así se observa una clara mejora de Cambiemos (+21) y una sustancial disminución del massismo (-14), mientras que el peronismo kirchnerista aparece un poco más disminuido que el no kircherista, pero no tanto. Y eso es algo central en la observación de lo que se viene.

Esta dificultad de ubicar actores peronistas tendrá en ascuas a todos en el Congreso, porque la cuestión será ver qué pasa con los bloques de ese origen (y en ese sentido lo que trascendió de las discusiones internas respecto a qué hacer el día de la sesión de desafuero de Julio De Vido dan una pista): ¿el kirchnerismo constituirá un bloque propio?, ¿el bloque Justicialista aglutinará a los legisladores peronistas que responden a los gobernadores o que no responden a Cristina Fernández?, ¿los legisladores que responden a De la Sota-Schiaretti, a Das Neves, a Rodríguez Saá se sumarán a un bloque “panperonista”?, ¿y los massistas que quedan en el Congreso, que básicamente son peronistas, qué harán?, ¿se atreverán a ir por una unidad más o menos amplia?.

Esto es clave ya que el éxito de la actividad parlamentaria para el gobierno está en mantener la fragmentación actual de la oposición, o por lo menos desincentivar la unidad. Y paradójicamente Cristina Fernández y más que ella en sí misma sus adláteres terminan siendo funcionales a la estrategia oficialista por lo refractario que les resultan a los demás poder tener alguna acción colectiva juntos.
HCDN 01

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Cambiemos pasa de 90 diputados a 110, mientras el kirchnerismo quedará con 75 diputados y el peronismo no kirchnerista rondará los 33, lo que muestra que si se unifica el peronismo en el Congreso habría paridad de fuerzas.

La cuestión es que la política no es como la matemática y la sumatoria algebraica no se transforma en acción colectiva y hoy la unidad peronista es una quimera que le garantiza al gobierno un tránsito relativamente tranquilo por diputados.

HSN: Comparación entre la actual composición y la futura

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HSN 02

El escenario se presenta sumamente positivo para el gobierno de cara al futuro:
Mejora su posición relativa en el Congreso, lo que le facilita la negociación política de cara a las futuras reformas ya que disminuyen sus interlocutores y sus precios relativos y cuenta con legitimidad social para avanzar.

Logró sortear exitosamente un ciclo electoral cuando todavía los brotes verdes de la economía no han terminado de florecer particularmente para los sectores populares y medios y con un tema que se coló en campaña como el caso Santiago Maldonado que pudo haber puesto en riesgo el resultado final.

No hay ningún ganador claro en la oposición que pueda sentirse en condiciones de pretender conducir políticamente dicho espacio, particularmente el peronismo.

Cristina Kirchner tiene vigencia y votos, pero su techo y su piso electoral (aceptaciones y rechazos) están muy cerca y además la estructura peronista no la acepta, pero no tienen a nadie con peso propio para hacerle contrapeso. En ese sentido potenciar su vigencia y con ello la discusión interna en el peronismo será un elemento facilitador, siempre y cuando Comodoro Py no meta la mano.

Elisa Carrió ganó la CABA con claridad, aunque probablemente lo hubiera hecho cualquiera ya que la gestión de Rodríguez Larreta está muy bien evaluada y el temor a que Martín Lousteau le quitara votos al oficialismo estuvo sobrevalorado, lo que, con el diario del lunes, marca que Lilita y su espacio interno en Cambiemos (la Coalición Cívica) ganó mucho más que lo que podría haber ganado, lo que no deja de alimentar cierto rencor, ahora acallado por las victorias, en los otros socios del espacio: los radicales.

María Eugenia Vidal, que se hizo cargo de la campaña electoral en la provincia de Buenos Aires, fue quien realmente compitió contra Cristina Fernández en la provincia y hoy demostró que tiene un ángel que le dio un plus a los candidatos de Cambiemos, especialmente a un Esteban Bullrich que en los últimos tramos de la campaña no apareció. Es claramente una de las grandes ganadoras de la jornada electoral.

Mauricio Macri es el otro gran ganador y se le allana el camino de cara a lo que es lógico en un país en donde el mandato del presidente dura cuatro años y hay reelección inmediata: ser el candidato oficial de cara a su reelección, algo que hoy es totalmente verosímil.